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“La violencia sexual desafía las nociones convencionales de lo que constituye una amenaza para la seguridad. Es más barata que las balas, no requiere ningún sistema de armas que no sea la intimidación física, por lo que es de bajo costo pero de alto impacto”. Declaración de ONU Mujeres

En julio de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 19 de junio de cada año como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, a fin de concienciar sobre la necesidad de poner fin a la violencia sexual relacionada con los conflictos; honrar a las víctimas y los supervivientes de la violencia sexual de todo el mundo; y rendir homenaje a todos quienes han dedicado su vida con valentía a la lucha para erradicar estos delitos y han perdido la vida en esa empresa.

La Agencia de la ONU para los Refugiados, (ACNUR) reconoce que:

  • Los civiles constituyen la gran mayoría de las personas afectadas negativamente por los conflictos armados.
  • Especialmente las mujeres y las niñas son objeto de actos de violencia sexual, cometidos, entre otros, por grupos terroristas y extremistas, incluso como táctica de guerra destinada a humillar, dominar, atemorizar, dispersar o reasentar por la fuerza a miembros civiles de una comunidad o grupo étnico o religioso.
  • La violencia sexual utilizada de esta manera puede, en algunos casos, persistir después de la cesación de las hostilidades.
  • También los hombres y los niños varones son víctimas de la violencia sexual en los conflictos.

El caso Colombiano

Colombia continúa enfrentando las consecuencias de más de 50 años de conflicto armado interno y violencia, debido a la presencia de grupos armados ilegales, tráfico de droga, minas antipersonal y disputas por el control del territorio. Como resultado, la población civil se enfrenta al reclutamiento forzado de niños y niñas, control de comunidades, amenazas y asesinatos selectivos, al igual que violencia sexual basada en género. La inseguridad, sobre todo, continúa siendo una realidad dentro del territorio colombiano y la situación empeora a lo largo de las zonas fronterizas, lo que ha obligado a cerca de 327.000 colombianos hasta ahora, a huír cruzando las fronteras, en busca de protección internacional en países vecinos como Ecuador.

Tendencias de Desplazamiento:

Colombia es el país con mayor número de desplazados internos en el mundo.

  • Desde 1997 al 1ro de diciembre de 2013, han sido registradas oficialmente 5.185.406 personas desplazadas internas con un impacto desproporcionado en la población afrocolombiana y las comunidades indígenas.  
  • De estas, 99.150 personas fueron víctimas de desplazamiento en 2012.
  • Entre el año 2007 y el 2013, ha aumentado la concentración de la tasa de expulsión en el país.
  • Los 3 departamentos con la concentración más alta de eventos de desplazamientos masivos (más de 50 personas) durante el 2013 fueron Nariño, Antioquia y Chocó (Costa Pacífica).
  • Solo entre enero y noviembre de 2013, el ACNUR registró un total de noventa eventos de desplazamiento masivo, afectando a cerca de 6.881 familias.
  • La  mayoría de los desplazados internos, son de zonas rurales a centros urbanos, aunque los desplazamientos intra-urbanos también están en aumento, ya que el 51% los desplazados internos residen en las 25 ciudades principales de Colombia. 

Violencia sexual como consecuencia de los desplazamientos forzosos

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, añadió recientemente la categoría “Violencia sexual con motivo del conflicto” a su recolección de datos. Sin embargo, su cobertura del país es limitada. Las ONG de mujeres han hecho grandes esfuerzos para documentar este crimen. Un estudio denominado “Violaciones y otras violencias: Saquen Mi Cuerpo de la Guerra”, que abarca un período de nueve años (2001-2009) encuentra que:

  • En promedio, 54.410 mujeres por año, 149 por día, o 6 mujeres por cada hora, sufrieron violencia sexual en Colombia.
  • 12.809 mujeres fueron victimas de violaciones relacionadas al conflicto.
  • 1575 mujeres han sido obligadas a ejercer la prostitución.
  • 445 mujeres han tenido embarazos forzados.
  • 1810 mujeres han tenido abortos forzados.
  • Por su parte, entre los años 2009 y 2014 el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses realizó 127.703 exámenes médico legales por presunto delito sexual, de los cuales el 84,3%(107.698) fueron a mujeres, es decir, en promedio 49 casos de mujeres por día y 2 por hora para dicho periodo de tiempo. El grupo de edad que más casos presentó fue de 10-14 años, hecho que se evidencia dado que el 38,8% de los exámenes totales fueron efectuados a niñas y adolescentes mujeres entre 10 y 14 años.

Estas cifras apoyan las conclusiones de la Corte Constitucional que establecen que la violencia sexual constituye una práctica sistemática, habitual y generalizada en el conflicto colombiano.

La violencia contra las mujeres colombianas ha sido exacerbada por el conflicto

La violencia sexual relacionada con el conflicto tiene que ser entendida en su contexto social y cultural. Además de los sistemas patriarcales basados en la dominación y la discriminación de género, hay otros factores de riesgo tales como la marginación social, política y económica. Estas raíces estructurales crean un contexto permisivo para el uso de la violencia. La impunidad de estos crímenes sirve para reforzar, en lugar de desafiar, estas normas y patrones preexistentes de discriminación contra las mujeres, tanto dentro como fuera del conflicto. La violencia sexual relacionada con el conflicto en Colombia se ha cometido en muchas formas e incluye características tales como: la tortura y la mutilación, el asesinato de niños no nacidos, la violación en presencia de miembros de la familia, y la violación en grupo.  

En el marco del conflicto armado en Colombia la violencia sexual se ha perpetrado de forma sistemática contra las mujeres, marcando la vida de miles de sobrevivientes y de sus familias. Este tipo de violencia, deja huellas casi imborrables en el cuerpo y en el alma de quienes la padecen, siendo una grave violación a sus derechos humanos.

En Colombia ya se habían realizado pasos importantes para reconocer, prevenir y erradicar la violencia sexual en el marco del conflicto armado: en 2014, con la aprobación de la Ley 1719, una norma histórica sobre acceso a la justicia para las víctimas violencia sexual y a su atención integral, y, ese mismo año, con la promulgación por parte del Presidente Juan Manuel Santos del decreto 1480 del 2014, con el cual quedó estipulado el 25 de mayo como el Día Nacional de las mujeres víctimas de la violencia sexual como consecuencia del conflicto armado. Esta fecha fue establecida como una medida de reparación simbólica a la periodista Jineth Bedoya, quien en esa fecha en el año 2000, fue víctima de secuestro, tortura y violencia sexual.

“Durante 9 años decidí guardar silencio, me sentía avergonzada. El daño que le hicieron a mi alma nunca se irá…pero ahora puedo hablar de lo que me pasó. Me di cuenta que podía ser la voz de miles de mujeres que habían sido víctimas de violencia sexual, y eso es lo que hoy me da fuerza”.  Jineth Bedoya, periodista Colombiana sobreviviente de violencia sexual en el conflicto.

La violencia sexual perpetrada en el conflicto armado, afecta los derechos fundamentales de las mujeres y las niñas, impide su desarrollo pleno como personas, impacta también a la familia de la víctima y deja daños a la comunidad. El miedo a denunciar, las dificultades para acceder a la justicia y los efectos psicológicos de la violencia sexual se constituyen en una barrera para la integración de las sobrevivientes a la vida social e institucional.

Debe condenarse, en los términos más enérgicos, toda violencia sexual y otros tipos de violencia cometida contra civiles en los conflictos armados y las situaciones posteriores a los conflictos, entre otras cosas, la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada, o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable, pues estas constituyen graves atropellos a los derechos humanos y las leyes humanitarias.

Hoy es un día para visibilizar la dignidad de las víctimas de este delito que todavía sufren miles de mujeres en Colombia y en otras partes del mundo que se encuentran en conflictos armados, pero también para comprometer a todas las instituciones y sectores de la sociedad con la efectiva erradicación de la violencia sexual como condición sine qua non para una paz estable y duradera.

 

Marcela Albahari Nielsen (@aministia)

 

 

Foto de foto de alexkich / shutterstock.com

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