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Los residentes de varias veredas de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó (noroeste de Colombia) o de sus cercanías siguen denunciando la presencia de paramilitares. La seguridad de los miembros de la Comunidad de Paz y otros habitantes de la zona corre grave peligro.

El 22 de enero, los paramilitares volvieron a visitar la casa de Reinaldo Areiza en la vereda de La Esperanza, pero él no se encontraba en la casa en esos momentos. Los paramilitares dijeron a los residentes de La Esperanza que no permitirían la entrada de “sapos” en la zona, que quienes no colaboren con ellos tendrán que marcharse o morir, y que tienen el control de la región con la autorización de las fuerzas de seguridad. Según testigos, los paramilitares mantuvieron cautiva a una familia local en su casa de La Esperanza durante varias horas, y le mostraron una lista negra de personas, entre las que había miembros de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.

El 23 de enero, según afirman los testigos, un paramilitar, acompañado de otros dos, violó a una niña de 14 años en la casa de la muchacha en la vereda de La Hoz, y amenazó con matarla si denunciaba la violación. Los padres de la niña no son miembros de la Comunidad de Paz, pero otro familiar suyo sí lo es. El 27 de enero, los paramilitares amenazaron a Diana Guisao, que tiene familiares que son miembros de la Comunidad de Paz, en su casa de Mulato Medio. Le mostraron una lista negra que incluía a miembros de la Comunidad de Paz. Ese mismo día, unos paramilitares entraron en la “aldea de paz” de la Comunidad de Paz en la vereda de Mulatos, que conmemora la matanza, cometida en 2005, de ocho miembros de la Comunidad de Paz. Los paramilitares fotografiaron a los residentes locales y anunciaron que matarían a todos los “sapos”. Los paramilitares volvieron a entrar en la “aldea de paz” el 1 de febrero y amenazaron con matar a miembros de la Comunidad de Paz, y entraron de nuevo el 2 de febrero, cuando mantuvieron cautivas a dos familias durante varios minutos y las amenazaron de muerte. El 28 de enero, cinco paramilitares entraron en una propiedad de la Comunidad de Paz en La Esperanza y mantuvieron cautivos durante varios minutos a dos miembros de la Comunidad. El 31 de enero, unos paramilitares que frecuentaban las aldeas de Mulatos y Resbalosa entraron en las casas de varias familias campesinas y les robaron ropa, gallinas y otros alimentos.

Actualmente hay en la zona observadores internacionales, que han sido testigos de la presencia de paramilitares en la Comunidad de Paz y sus alrededores. Algunos de los paramilitares visten uniformes de combate, van encapuchados y llevan brazaletes de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

Foto por:  Goncharov_Artem/Shutterstock

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