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Terminando este año 2016 es bueno hacer un balance del horror que se vive en nuestras cárceles y que afecta a 95 mil hombres y mujeres privadas de libertad en los recintos penitenciarios venezolanos.

Tenemos que comenzar diciendo que tenemos actualmente 95 mil personas privadas de libertad, 55 mil en las cárceles nacionales y 40 mil en centros de detención preventiva pero igual presos, privados de libertad, reclusos o el nombre que ustedes prefieran darle.

Nunca en la historia penitenciaria venezolana habíamos tenido una población de tal magnitud, cifras en verdad alarmantes, más si tomamos en cuenta que solo hay capacidad para 19 mil reclusos, es decir tenemos 76 mil reclusos de mas que no tienen espacio en nuestras cárceles. Necesitamos al menos 50 cárceles con capacidad para 1520 personas cada una, para solucionar este desastre.

Esta situación ha generado la creación de un sistema penitenciario paralelo en los centros de detención preventiva que el Ministerio para el Servicio Penitenciario desconoce como suyo a pesar de que el Código Orgánico Penitenciario y el decreto de creación de ese ministerio les da la responsabilidad de los privados de libertad, sin distinción del lugar donde estén y de su situación procesal.

Recientemente desde Una Ventana a la Libertad elaboramos un informe preliminar a una investigación que estamos realizando en este sistema penitenciario paralelo y que contiene información sobre el estado de los derechos humanos a la vida, a la integridad física, a la alimentación, a la salud y al debido proceso, en 87 centros de detención preventiva de la Gran Caracas y de los estados Miranda, Vargas, Lara, Zulia, Táchira, Monagas, Falcón y Carabobo, zonas que reúnen el mayor número de población penal del país.

En solo 3 meses de investigación, del año que va a durar la misma, tenemos cifras alarmantes, el informe reveló que estos centros de detención preventiva tienen una capacidad para albergar a 1995 privados de libertad, pero en la actualidad acogen a 7546 “Lo que implica que hay una sobrepoblación de 378%. Es decir, en promedio, hay cuatro personas en el espacio que debería ocupar una sola”.   De igual forma señala que cerca de 2458 detenidos (el 32,57% del total de los presos, que se mantienen recluidos en centros de detención preventiva), ya fueron procesados y, sin embargo, no han sido trasladados a sus centros de reclusión definitivos.

Continua la investigación con que el 57% de los centros no posee comedor, el 60% no cuenta con espacios para el aseo de la ropa, el 56% no posee áreas recreativas, el 50% carece de zonas para recibir visitas, el 34% no tiene servicio de recolección de basura y el 12 % no ofrece servicios higiénicos a los presos. Sólo 21 de los 87 centros abarcados en el estudio, que representan el 24%, cuentan con acceso al agua potable. La acumulación de basura, la ausencia de servicios higiénicos y de agua potable y la inexistencia de espacios para el lavado de la ropa, generan una situación de caos propicio para el desarrollo y transmisión de enfermedades infecto contagiosas, que puede poner en peligro la vida de los detenidos, como de hecho ocurrió.

Según se desprende del informe “Aunque en la mayoría de los incidentes documentados fueron identificados como responsables personas privadas de libertad (en el 55,56% de los hechos), Una Ventana a la Libertad advierte que el Estado tiene responsabilidad, por la falta de acciones para atender los problemas estructurales, como el hacinamiento, el uso de los centros de detención preventiva como lugares de reclusión de largo plazo, sin contar con la falta de insumos y de infraestructuras adecuadas. También se observa la responsabilidad por omisión del Estado en asuntos más estructurales, como el agudo hacinamiento que se registra en los retenes policiales, los retardos para procesar o trasladar a los privados de libertad  a sus centros definitivos de reclusión; lo que deriva en desbordamiento de la capacidad física de los centros de detención preventiva y la falta de insumos fundamentales como alimentos y medicinas, que crean caldos de cultivos perfectos para motines, fugas, riñas, o daños en la salud de los detenidos”.

Si a esto le sumamos que a pesar de que el Ministerio Penitenciario está ofreciendo desde su creación construir una cárcel para procesados en cada estado del país, 23 en total, no ha cumplido con ninguna, lo que evidentemente agravara la situación en los centros de detención preventiva en el 2017 y lo más grave, tendremos a más policías cuidando presos y no en las calles cuidando ciudadanos aunado a que no detendrán a los delincuentes porque no tienen dónde meterlos.

Con estas noticias nada alentadoras me despido por este año 2016, retornando la segunda quincena de 2017, les deseo una feliz navidad y un grandioso 2017, que la esperanza de tener un mejor futuro no se pierda, un gran abrazo.

 

cnietopalma@gmail.com

@cnietopalma

 

 

 

 

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